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En el año 1.999 un grupo de víctimas del terrorismo decidimos crear una asociación para reforzar las líneas reivindicativas de memoria, dignidad y justicia . En el año 2.000 la asociación es registrada con el nombre de “Verde Esperanza”.
Como asociación de víctimas del terrorismo se comenzó su andadura realizando actividades principalmente orientadas a la concienciación social de lo que significa la lacra del terrorismo para España, esta asociación fue la primera en realizar programas de acompañamientos a las víctimas del terrorismo a las vistas orales en la Audiencia Nacional, basándose en no dejar solas a la víctimas en uno de los trances más duros tras el atentado.
Apenas pasaron 3 años cuando el presidente de Verde Esperanza, Francisco José Alcaraz Martos tiene que hacerse cargo con una junta gestora para reflotar a la AVT de una quiebra y agonizante situación ante una estructura nacional totalmente casi desmantelada.
Desde el 2003 hasta el 2008 coincidiendo con los 4 años de presidencia de Francisco José Alcaraz en la AVT, la asociación Verde Esperanza realizaba su actividad en un segundo plano ayudando y apoyando a la AVT especialmente en lo que se denominó la Rebelión Cívica.
Una vez dejada la presidencia de Alcaraz en la AVT, de nuevo vuelve a presidir Verde Esperanza, siendo esta asociación de ámbito nacional y con un aumento muy importante de números de asociados repartidos por toda la geografía.
La experiencia vivida en la denominada Rebelión Cívica nos hizo llegar un mensaje muy claro:
Primero: La sociedad española en su mayoría está con las víctimas que han sufrido un atentado terrorista.
Segundo:
Los españoles en su conjunto se consideran víctimas del terrorismo en tanto que los propósitos políticos de los terroristas y en especial ETA, es el de destruir España.
Bajo estas premisas y una vez comprobado la capacidad del Gobierno de poder desactivar asociaciones y movimientos cívicos para no dar continuidad a la Rebelión Cívica, la Asociación Víctimas del Terrorismo Verde Esperanza, decide crear la Plataforma Voces Contra el Terrorismo.
Voces Contra el Terrorismo es el nombre que lleva nuestra revista trimestral , y consideramos que las voces que se deben de alzar contra el terror, no sólo la voz de las víctimas del terrorismo, también la sociedad española que se siente amenazada por el proyecto de los grupos terroristas.
Sin duda alguna Verde Esperanza y Voces Contra el Terrorismo trabajará para que no se negocie con terroristas y se conozca toda la verdad del atentado del 11-M. Es por ello que VCT siempre se ha postulado a favor de la búsqueda de toda la verdad para que la justicia sea plena, algo que no ha ocurrido en el atentado del 11 de Marzo del 2004 en España.
La primera iniciativa de la Plataforma Voces Contra el Terrorismo es el lanzamiento del manifiesto que se puede leer más abajo, después decidimos dar un paso más y a pesar de nuestros escasos recursos y de no percibir ninguna subvención para juicios, VCT se persona en muchos procesos penales de la Audiencia Nacional, algunos de ellos siendo incluso la única acusación popular, al no estar presente otras asociaciones, evitando así la impunidad de la que algunos terroristas podrían beneficiarse tal y como ha quedado demostrado recientemente en el proceso de negociación.
Quisiéramos agradecer a todas la personas que están haciendo posible con su aportación que este proyecto pueda ir echando raíces y que en la medida que podamos ir creciendo, iremos trabajando en la Audiencia Nacional contra el terrorismo y su entorno, además de preparar la vuelta de la Rebelión Cívica en unos momentos que se esperan serán de grandes tribulaciones de quienes quieren utilizar la sangre derramada de muchos españoles para negociar con asesinos.
A pesar de todas las adversidades, la memoria, dignidad y justicia será la bandera que levantaremos desde VCT, por ellos , por España.
MANIFIESTO INICIAL DE VOCES CONTRA EL TERRORISMO
En la legislatura pasada, sólo la Rebelión Cívica en la calle evitó que el Gobierno terminara por conceder todas y cada una de las reivindicaciones por las que ETA lleva cuatro décadas matando, extorsionando y amenazando.
Zapatero, despreciando el dolor provocado por ETA durante 40 años, inició un proceso de negociación con esa banda terrorista. Las actas de las conversaciones publicadas en los medios revelan que se llegó a discutir incluso el futuro de Navarra con los enviados de una organización criminal que siempre ha reclamado la anexión de esa comunidad autónoma al País Vasco.
De nada sirvió la oposición casi unánime de las víctimas del terrorismo.
De nada sirvió el rechazo de una amplia mayoría de la sociedad.
De nada sirvieron tampoco las advertencias de que estábamos ante una nueva tregua-trampa.
Zapatero, en contra de todo y de todos, siguió adelante con su política de cesión ante los terroristas, llegando hasta el punto de aprobar en el Congreso de los Diputados una declaración solemne que legitimaba a ETA como interlocutor político y de presentar en el Parlamento Europeo una moción que no hacía sino satisfacer las ansias de ETA por obtener un reconocimiento internacional.
La ruptura de la tregua por parte de ETA hubiera debido llevar aparejada una rectificación completa e inmediata del Gobierno.
Pero, lejos de producirse esa rectificación, Zapatero no tuvo reparo en permitir, después incluso de que ETA volara el parking de la T4 en Madrid, que el brazo político de los terroristas regresara a esos ayuntamientos de los que los demócratas habíamos conseguido expulsarles en el año 2003.
Ni siquiera los posteriores asesinatos cometidos por ETA han conseguido que el Gobierno rectifique y expulse a los terroristas de esos ayuntamientos a los que nunca deberían haber vuelto. Ayuntamientos que permiten a ETA manejar no sólo ingentes cantidades de dinero de nuestros impuestos, sino también los datos censales de los vecinos.
No sólo es que matar le siga saliendo a ETA gratis. Es que, además, financiamos a ETA con nuestros impuestos para que siga matándonos.
Ante la falta de respuesta institucional del Gobierno español, ante la permanente negativa de Zapatero a expulsar a ETA de las instituciones y ante el temor de que esa falta de respuesta esconda el deseo de volver a oficializar los contactos en cuanto el clima político sea más propicio para las pretensiones del Gobierno, los abajo firmantes hacemos un llamamiento a que la sociedad se movilice y le haga llegar al Gobierno el mensaje, claro y contundente, de que estamos hartos.
El Gobierno debe expulsar a ETA de las instituciones y debe hacerlo ya. Y por eso:
1) Exigimos al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero la disolución inmediata de los ayuntamientos gobernados por terroristas, en aplicación del artículo 61 de la Ley de Bases de Régimen Local, de la misma forma que se disolvió el ayuntamiento de Marbella por corrupción.
2) Exigimos que el Parlamento español apruebe una declaración solemne revocando la autorización para que el Gobierno negocie con la banda asesina ETA.
3) Exigimos que el Gobierno español solicite al Parlamento Europeo la revocación de la resolución que mostraba su apoyo a las negociaciones entre el Gobierno español y ETA.
4) Exigimos que el Gobierno español, mientras se tramita la disolución de los ayuntamientos en los que ANV gobierna, no entregue a esos municipios ni un solo céntimo de los fondos de emergencia destinados a que las corporaciones locales afronten la crisis económica, con el único fin de evitar que pueda destinarse más dinero público a la financiación de actividades terroristas.
5) Exigimos al Gobierno el respeto estricto a lo estipulado en el Pacto por las Libertades y Contra el Terrorismo suscrito por el PP y el PSOE, en su formulación actual.
6) Exigimos que los partidos políticos se dejen de declaraciones huecas y que los poderes públicos pongan en práctica, aplicando los mecanismos que proporciona el Estado de Derecho, medidas reales dirigidas a acabar con el nacionalismo terrorista y con quienes, desde posturas falsamente moderadas, les prestan apoyo material o justificación ideológica.
Estamos hartos de proclamas hipócritas llamando a la "unidad de las fuerzas democráticas contra el terrorismo". Lo que la gran mayoría de los españoles queremos es, simplemente, la derrota policial y judicial de los asesinos. Y no deseamos, porque es imposible, ninguna "unidad" con ninguna fuerza política que no comparta con nosotros ese deseo de que el terrorismo nacionalista sea derrotado de manera incondicional.
Llamamos a los ciudadanos a reactivar la Rebelión Cívica si el Gobierno continúa sin cumplir con su obligación de acabar con los terroristas, o si pretende reeditar el proceso de negociación con los asesinos de ETA.
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